- Así que tú te quieres dedicar a la prostitución…- dijo
el jefe.
- Sí, las cosas me van cada vez de mal a peor y necesito cualquier trabajo para poder alquilar un piso, he estado buscando en estos días, pero no hay nada, así que es el única modo de poder deshacerme de la insoportable vida en la tienda al media del parque.
El jefe se la volvió a mirar de arriba abajo y le dijo:
- No creo que atraigas a muchos clientes, no es que tengas un físico malo, pero necesitamos a chicas más llamativas, como tu compañera, la Mariam ¿no?
- Sí, Mariam- dijo ella.
- Pero si a mí me ofrecieron este trabajo hace unos días, no entiendo como ahora me puedes decir esto.
- La verdad es que no sé quién te lo ofreció, pero debe ser por tu cara, y aquí esto no es lo más importante, reconozco que eres muy guapa, pero tienes que tener un cuerpo atractivo.
- No me lo puedo creer, ¿y ahora qué hago?
- Mira, te ayudaré, ya que estas en una crisis exagerada… vente mañana a mi casa, aquí tienes la dirección, puedes trabajar de asistenta para mí.
Se lo comenté a Juan, estaba muy contento porque esto de que trabajara de prostituta no le gustaba nada.
A la mañana siguiente, Juan me llevó a la casa del jefe, era una casa enorme, con piscina y todo. Llamé al timbre y el jefe me abrió la puerta.
- Sí, las cosas me van cada vez de mal a peor y necesito cualquier trabajo para poder alquilar un piso, he estado buscando en estos días, pero no hay nada, así que es el única modo de poder deshacerme de la insoportable vida en la tienda al media del parque.
El jefe se la volvió a mirar de arriba abajo y le dijo:
- No creo que atraigas a muchos clientes, no es que tengas un físico malo, pero necesitamos a chicas más llamativas, como tu compañera, la Mariam ¿no?
- Sí, Mariam- dijo ella.
- Pero si a mí me ofrecieron este trabajo hace unos días, no entiendo como ahora me puedes decir esto.
- La verdad es que no sé quién te lo ofreció, pero debe ser por tu cara, y aquí esto no es lo más importante, reconozco que eres muy guapa, pero tienes que tener un cuerpo atractivo.
- No me lo puedo creer, ¿y ahora qué hago?
- Mira, te ayudaré, ya que estas en una crisis exagerada… vente mañana a mi casa, aquí tienes la dirección, puedes trabajar de asistenta para mí.
Se lo comenté a Juan, estaba muy contento porque esto de que trabajara de prostituta no le gustaba nada.
A la mañana siguiente, Juan me llevó a la casa del jefe, era una casa enorme, con piscina y todo. Llamé al timbre y el jefe me abrió la puerta.
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