Y una vez más…se termina el curso. Cuando empecé 3 ESO,
tenía miedo, miedo de suspender, bajar en las notas, etc. Mis amigas me
contaban que el tercero era bastante difícil y, la verdad, no es tan difícil como
me imaginaba, a lo mejor sí hemos hecho un gran salto desde segundo hacia
tercero, pero tampoco hay para tanto. Si se quiere, se puede aprobar y con muy
buena nota.
Primero me ha costado mucho acostumbrarme al hecho de
estudiar mucho más para los exámenes y estar el 100% en algunas clases como mates
o castellano, ya que a veces te puedes desconcentra con el hecho de mirar unos
segundos por la ventana.
Lo que más me ha gustado de este curso ha sido que los
profesores no son tan duros como los describían algunos de mis compañeros,
decían que eran mucho más estrictos que los del primer ciclo, pero la mayoría
de ellos te ayudan a aprobar. A veces son estrictos, sí, pero yo sé muy bien
que lo hacen para ayudarnos a estudiar más y a mejorar.
Lo que menos me ha gustado son los exámenes de castellano,
entra mucha materia y cada examen sale sintaxis. Primero la cosa iba bien, la
mitad de la clase sabía hacer los ejercicios de sintaxis pero de repente entra
atributo, sintagma de régimen verbal… ¡y nos lo arruina todo!
Siempre que tengo un examen de castellano sufro, me paso toda la semana pensando en el examen, no lo solía hacer antes, siempre aprobaba con buena nota sin tener que estudiar mucho, y cuando terminaba el examen descansaba un tiempo y luego volvía a sufrir, miedo de haber suspendido.
Una de las cosas que me ha gustado más ha sido: que, a pesar de que la profesora de castellano nos ha hecho trabajar mucho, hemos aprendido muchas cosas, gracias a las redacciones que nos han ido pidiendo. A mí, personalmente se me ha notado, la primera redacción que nos pidió hacer me pareció muy difícil, nunca había hecho una redacción en castellano. Pero la hice, la hice primero en catalán y luego la traduje en castellano con la ayuda del traductor, por algunas palabras que desconocía en castellano. Hoy en día puedo escribir directamente y sin la ayuda del traductor como esta que estoy haciendo, y la verdad, estoy muy contenta, he hecho un cambio muy importante.
Siempre que tengo un examen de castellano sufro, me paso toda la semana pensando en el examen, no lo solía hacer antes, siempre aprobaba con buena nota sin tener que estudiar mucho, y cuando terminaba el examen descansaba un tiempo y luego volvía a sufrir, miedo de haber suspendido.
Una de las cosas que me ha gustado más ha sido: que, a pesar de que la profesora de castellano nos ha hecho trabajar mucho, hemos aprendido muchas cosas, gracias a las redacciones que nos han ido pidiendo. A mí, personalmente se me ha notado, la primera redacción que nos pidió hacer me pareció muy difícil, nunca había hecho una redacción en castellano. Pero la hice, la hice primero en catalán y luego la traduje en castellano con la ayuda del traductor, por algunas palabras que desconocía en castellano. Hoy en día puedo escribir directamente y sin la ayuda del traductor como esta que estoy haciendo, y la verdad, estoy muy contenta, he hecho un cambio muy importante.


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